México es considerado uno de los países con mayor actividad sísmica del mundo debido a su ubicación geográfica sobre varias placas tectónicas. Los sismos forman parte de la dinámica natural del planeta y, en el caso del territorio mexicano, ocurren con frecuencia por la constante interacción entre estas enormes estructuras de la corteza terrestre.
Aunque no todos los temblores son perceptibles, miles de movimientos sísmicos se registran cada año, especialmente en el sur y centro del país.
Las placas tectónicas que provocan sismos en México
La principal razón por la que tiembla en México es la interacción entre cinco placas tectónicas: la placa de Cocos, la placa Norteamericana, la placa del Pacífico, la placa de Rivera y la placa del Caribe.
La más relevante es la placa de Cocos, que se introduce por debajo de la placa Norteamericana en un proceso conocido como subducción. Esta fricción genera acumulación de energía que, al liberarse de forma repentina, provoca los sismos que se sienten en gran parte del país.
La zona de subducción del Pacífico mexicano
La costa del Pacífico mexicano, que abarca estados como Oaxaca, Guerrero, Michoacán y Colima, se encuentra sobre una de las zonas de subducción más activas del planeta. Esta región es responsable de los sismos de mayor magnitud que afectan a México.
La energía liberada en esta zona no solo impacta a los estados costeros, sino que puede propagarse hacia el centro del país, incluyendo la Ciudad de México y Puebla.
¿Por qué algunos sismos se sienten más fuertes en el centro del país?
Una de las razones por las que los temblores se perciben con mayor intensidad en zonas como el Valle de México es la composición del suelo. En estas áreas existen antiguos lagos y suelos blandos que amplifican las ondas sísmicas, haciendo que un sismo lejano se sienta más fuerte.
Esto explica por qué movimientos telúricos originados a cientos de kilómetros pueden causar afectaciones importantes en regiones alejadas del epicentro.
Sismos superficiales y sismos profundos en México
En México ocurren tanto sismos superficiales como sismos profundos. Los superficiales, generalmente más destructivos, se originan cerca de la costa del Pacífico. Los profundos, que suelen localizarse a más de 70 kilómetros de profundidad, son comunes en el centro del país y suelen percibirse en amplias zonas, aunque con menor capacidad destructiva.
Ambos tipos forman parte del comportamiento natural del sistema tectónico mexicano.

